Tres Lágrimas (cuento corto 1/3)

Seiscientos años han pasado desde que la joven Mei tomó su desvencijada maleta y huyó hacia el voluntario destierro. Entre su escaso equipaje llevaba tres joyas secretas que recibió de Zhinu “la tejedora”, hija del emperador de jade. Zhinu le confió a Mei la lágrima del color, la de la textura y la de la unión. La valiente Mei recibió las lágrimas con la consigna de llevarlas lejos y ocultarlas del “rey oscuro”, que las quería extinguir.

“En busca de tierras lejanas para ampliar el comercio y conocer nuevas culturas.”

Zhinu sabía que el corazón puro de la joven le daría la protección perfecta a tan valioso encargo, pero Mei no sabía a dónde huir. En cualquier parte del reino el rey oscuro la encontraría y se adueñaría del tesoro. Desesperada, decidió tomar un navío que surcaría el Océano Pacífico, como parte de una misión de exploración organizada por la poderosa Dinastía Ming. Era una misión arriesgada en busca de tierras lejanas para ampliar el comercio y conocer nuevas culturas, pero seguramente una travesía sin retorno a su amada China. Mei abordó el navío con el corazón estrujado, dejando familia, amigos y prometido, sin despedirse de ellos para mantener en secreto su misión. La brisa salada y cientos de gaviotas ruidosas y hambrientas le dijeron adiós en el puerto. En el largo viaje la acompañarían soldados, comerciantes, artesanos y algunas esposas, todos sedientos de descubrimiento, dispuestos a arriesgarse por la dinastía, por la aventura y por la  riqueza.

2020-11-15 11.43.49-min

Los meses pasaron entre la sorpresa y el aburrimiento. Ballenas, delfines y estrellas fugaces montaban fantásticas escenas en un infinito escenario azul, y los ojos de los viajeros se gastaron de tanto atardecer. Luego de meses de travesía, justo después de una noche de tormenta, la magnífica ciudad flotante divisó tierra en el horizonte. La cubierta del navío se llenó al inicio de gritos de alegría que menguaron en murmullos, y finalmente se instaló el silencio. Boquiabiertos los aventureros vieron una impresionante pared interminable de vegetación, enterrada en arena que emulaba al carbón, y al fondo, elevándose hacia el cielo azul, varios volcanes majestuosos. La belleza era indescriptible y única, lo que les hizo pensar que estaban ante un nuevo territorio jamás visto, un mundo completamente nuevo.

“Esta nueva tierra estaba llena de color y en ella se respiraba la paz.”

El corazón de Mei palpitaba de emoción por la certeza de haber encontrado el lugar perfecto para las tres lágrimas. Esta nueva tierra estaba llena de color y en ella se respiraba la paz, bastante lejos del rey oscuro. Al bajar a tierra fueron recibidos por un penetrante olor a hierba, un calor sofocante y eléctricas aves playeras que coqueteaban con las olas, arrebatándole a la arena azabache minúsculos cangrejos. Inmediatamente los soldados empezaron a inspeccionar el entorno en búsqueda de lugareños.

Pasaron las semanas mientras el grupo irrumpía tierra adentro, atravesando un territorio extremadamente rico. La vida fluía por doquier, había flora y fauna en abundancia, pero ninguna señal de cultura local a quien contactar. Sin embargo, Mei tenía un plan, tendría que abandonar al grupo y buscar la morada perfecta para las tres lágrimas, para ella y su soledad.

Género literario: narrativo: cuento corto

Danilo A. Alvarez Castillo

Danilo A. Alvarez Castillo

Guatemalteco. Médico veterinario e investigador. Amante entusiasta de la escritura.

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